dimecres, 9 de gener de 2013

Swim Silvestre. Per acabar l'any.

El pasado día 30/12, concluí la temporada de baños en el mar del 2012 participando eN la Swim Silvestre, una travesía de 1500 metros en Mataró en la que además se recaudaban fondos para Cáritas.

La verdad es que me encontré muy bien, no así mi estrategia. Primer error, no conocer el recorrido, no obstante salí disparado ocupando las primeras posiciones desde el principio. Segundo error…y  aún peor, mientras nadaba me evadí en lo más profundo de mis pensamientos…..

 “…Llegamos de madrugada, tras descansar un rato en la iglesia de Bordón iniciamos la marcha como de costumbre, en fila, oliendo los pasos del de delante, como fichas de dominó. Junto al peirón nos detuvimos unos cinco minutos y seguimos el camino  pasando bajo el puente dirección al río. El recorrido era angosto, andábamos con cuidado para no tropezar con las piedras que, escondidas en la nieve, descansaban en el suelo. Al llegar al abrevadero nos detuvimos un momento y llenamos como pudimos las cantimploras, chuzos de hielo colgaban por el caño, sólo corría un helado hilo transparente que nos congelaba aún más los huesos…, y seguramente el alma, pero teníamos sed. Seguimos bajando hasta llegar al río y torcimos a la izquierda siguiendo su curso por el barranco de la Tosquilla.

Ella, aún domía.

La mañana era fría, un gélido manto blanco cubría todo lo que la vista era capaz de alcanzar, un silencio sereno se percibía en el ambiente, el paisaje dormido, nosotros agotados, pero seguíamos arrastrando nuestros castigados cuerpos por el camino que bordeaba el río. Los pies se hundían en la nieve y no poca era la faena que teníamos para avanzar. Intuí que pasábamos por el lado del molino, lo sé por la de veces que a escondidas habíamos estado allí, pero ni siquiera giré la vista, demasiado esfuerzo que no me podía permitir. Pronto, pudimos divisar la silueta del mas en lo alto, el humo blanco de las chimeneas de la Torre Asensio rompía la quietud del momento.

Ella, mientras, seguía tranquilamente durmiendo, ajena a lo que iba a suceder.

Nuestra cercana presencia debió despertar a los que allí moraban. Un ajetreo de voces nerviosas iba despertando. Se acercaba el momento de encontrarnos cara a cara con nuestro enemigo. A medida que íbamos subiendo la cuesta las voces se me hacían más cercanas…y familiares. Incluso pude descifrar algunas conversaciones.

Ella ya había despertado.

Entramos en la finca por la parte trasera, un par de gallinas alborotadoras salieron a recibirnos. Dimos la vuelta pasando por el corral en el que se amontonaban un centenar de cabezas de ganado. De pasada observé que las paredes de la casa seguían impecables, en primavera habíamos estado pintando. Llegamos a la puerta principal. Allí estaba ella, era tan linda y hermosa…, su pelo de oro le iluminaba la cara, sus labios que tantas veces besé estaban marchitos por el frío, los ojos por los que veía el cielo ahora reflejaban una profunda tristeza y sus curvas me mareaban solo de mirarlas. Nos recibió con altivez, sabía lo que andábamos buscando. Ni siquiera me miró.

- ¡Manuel Asensio –vociferó Pedro, el jefe del comité.
- Para que lo buscáis, no está –contestó ella.
- Nos tiene que acompañar,…¡Manuel Asensio! –repitió alzando el tono.
- ¿Quién lo busca? –replicó una voz del interior.
- ¿Rediós que no estamos pa pamplinas!, o sales o dejo tiesa a tu hija aquí mismo.

Por la puerta asomó Manuel.

- ¿Qué pasa?-replicó con desgana.
- Qué pasa, qué pasa – se burló Pedro. – ya sabes lo que pasa, ¡nos tienes que acompañar! – al mismo tiempo que nos ordenaba que lo apresáramos.

Yo todavía seguía encantado, deseándola como tantas veces lo había hecho. No pude reaccionar. Ella se adelantó y se abalanzó  sobre su padre, dejándome todavía más helado. En ese momento supe que ya nunca más seria mía. Clavó sus ojos cobre los míos con  ira. Sentí que me apuñalaban, bajé la cabeza.

- ¡Antes tendreis que matarme! –gritó protegiendo a su padre.
- ¡Rediós! ¡Quita de ahí que os mato a los dos! – chilló Pedro, ya muy alterado.
- ¡Que te he dicho que antes a mí, canalla! –repitió desafiante.
- ¡Cagondiós!- Pedro lanzó su mano hacía el rostro de ella, que la esquivó con agilidad al tiempo que le propinaba una patada que hizo que se doblara por el dolor. Por un momento estuve a punto de reaccionar pero la autoridad de Pedro me paralizaba.
- ¡No lo voy a repetir más, pedazo de cabrón o te vienes con nosotros o os mató aquí mismo! advirtió Pedro, rojo de furia y todavía doblado.

Manuel callaba, sabía que no tocaríamos a su tesoro.

-¡Bandido! ¡vete ahora mismo por donde has venido…

( Fragmento del relato” LAPIZ Y PAPEL”. Autor: Yo mismo. 3º Premio del concurso de Relatos Comarca del Maestrazgo. Publicado por Comarca del Mestrazgo en 2009 en libro “Relatos del Maestrazgo”).

Uep!!!!!!! Que me paso de frenada!!!!!!. Volví a las aguas heladas Mataró y al levantar la cabeza divisé a lo lejos el arco de llegada, iba solo. Entré segundo en la meta. Descalificado!!!!!!, jeje, no sabia que se tenia que pasar por una boya, así que me la salté.